PADRE delincuente MUERTO, HIJO delincuente PRESO: Desde CÁRCEL, cuenta que HEREDÓ sangre de BANDIDO –  Hw

 

Una de las bandas delincuenciales más complicadas y peligrosas de Cali se llaman los maniceros. Operan principalmente desde el distrito de Agua Blanca. Pero hablar de ellos es como hablar de otras bandas delincuenciales que se han convertido como una especie de cáncer en todo el país, porque las ahí en Bogotá, en Cali, en Medellín, en Barranquilla, en todos los lugares.

Los delitos son los mismos. y las víctimas, las mismas, la gente común y corriente. Hoy estoy con Carlos Mario Llanos aquí en la cárcel de máxima seguridad de Jamundí. Carlos Mario, gracias, Rafa. Cada vez que vengo aquí a hacer entrevistas, me lo encuentro y dije, “Te tengo que entrevistar.” Manicero, nacido y criado como manicero.

Maniceros. ¿Qué son los maniceros? Ha sido eso desde los tiempos de antes. Ha sido una estructura criminal, una estructura criminal del distrito Aguablanca, donde quizá mucha gente buena se convirtió en mala, donde quizá muchos malos se convirtieron en buenos. Una estructura criminal del distrito. Dedicados a qué abarca muchas cosas.

una estructura criminal del distrito abarcanes cobros de impuestos, vacunas como se dicen preferidamente así. Vamos por partes. ¿Cómo funciona? Hola. Esto más que todos los comerciantes, gente de graneros, incluso ende horas de arepas no veían caras. Entonces le cobraba impuesto al que le tocaba que cobrar el impuesto desde el más mínimo hasta el mayor.

Ah, que es que este tiene un localito de teléfonos. Pague, ¿no? Que es que este vende papitas en la esquina. pague. Nadie salva, viejo, en ese tiempo por la miseria, por el entorno donde uno se crió, cepilla. ¿Y qué pasaba si no pagaban? En ocasiones la muerte o simplemente vayas del barrio. Esas eran las dos opciones que le daban.

o paga o muérase, eran las dos opciones que tenía para elegir. Desplazamiento, ¿cómo funcionaba eso? ¿Cómo funciona el desplazamiento? Se aplicaba era cuando vos negabas la vos como comerciante te mandaban a alguien y vengo de parte de fulano de tal y se necesita que pague tanto semanal. No, es que yo no tengo.

¿De dónde le voy a pagar eso? Ah, bueno, necesitamos que abra el barrio, que vaya, no a pagar, váyase ahí donde entra lo que se llama el desplazamiento forzado en las personas. Alguien que está ubicado en su sitio por no pagar un impuesto, por no pagar una vacuna, le tocaba despojarse de sus cosas e irse.

Ahí es donde entra el desplazamiento a las personas. Si alguien debía plata, no es que debieran vos por solamente tener tu local y tener de pronto un ingreso monetario, la misma oficina se encargaba de que vos pagaras el impuesto semanal, mensual, quincenal, como le diera la ganas de ponerlo. Ya usted verá si no pagaba. Una vendedora de arepas que me decías tú, ¿cuánto le cobraban si no ganaba nada? Eso llega al descaro de que si le tocaba pagar 5000 pesos diarios tenía que hacerlo.

Eran órdenes, ¿no? Vaya, dígale a ella que 7000 pesos diario. Ah, pues usted iba. era un menorcito como dice uno. Par parte de fulano, necesitamos que nos dé 7000 pesos, un aporte diario la causa. Ya la gente sabía, conocía quién era y todo y pues por mío la gente llegaba y hace día y no, sí, tranquilo, tenga, pero una vez emprendora Arepas, alguien que está ganando en la vida honradamente.

Esa siempre ha sido la problemática de todo eso, el impuesto, la estrón. A los expendedores de cómo les cobrab dependiendo si era ahí mismo en el barrio, pues qué les va a cobrar si el manejo es del de la misma empresa, pero si quizás habían esos por otro lado en otros barrios y toca ir a impuestar allá esa gente la impuestaban, ¿no? Que en tal lado está tal oficina y ellos tienen el expendio allá.

Bueno, que nos paguen tanto mensual. Si nos pagan hay guerra. Así era. Se les llegaba el comunicado. Vengo de parte de fulano. Necesitamos 2 millones de pesos mensuales por por el expendio que tienen aquí. Ah, no, que si nosotros pagamos, listo, no hay problema. Se llegaba al acuerdo y pagaba.

Ah, que no, que no vamos a pagar guerra de ahí para allá los muertos que caballeran por no pagar un impuesto por vender y los contrataban para hacer co. Claro, como todo, toda oficina, todo barrio, en toda ciudad. Una oficina se encarga de recolectar gente y obviamente, ¿quién va a trabajar gratis? Usted me manda, a alguien de gratis, ¿quién se lo manda? Todo tiene un precio en la vida.

Lastimosamente en ese tiempo todo valía, como hoy en día todo vale, todo cuesta. Estamos hablando antes de que te arrestaran. ¿En qué año? En el 2015. Fue la primer captura. Más tarde me cuentas por qué, cómo comenzaste tú en esto, qué edad tenías y qué hacía, por ejemplo, tu papá. Pues yo soy Nub creo en el barrio del Vergel, el distrito Aguablanca, barrio normal, barrio con gente de buena y gente de mala.

Ya criado bien, se puede decir así bien porque una mamá y unos y un papá que pues lo sacaron usted adelante como más estuvieran al alcance de ellos. Y hasta el 2005, hasta el 2005 ve que la vida cambió porque en el 2005 es donde fallece mi papá, donde lo matan. era un niño, estaba pequeño, no lo mataron ahí en las narices.

Entonces como que uno crece ya con esa mentalidad y con ese odio. Si pilla, porque con el vio lo teníamos todo humildemente. El vio volteaba a su calle, el vio era bandido y pues plata buena o plata mala, con eso sostenía la casa. Está bien. Mi mamá, mi hermana y yo somos dos. Mi hermana Estefanía, que es la mayor y yo que soy el cachorro de la maná.

Y a base de eso, ya uno creció con otra mentalidad. Ya uno creció quizás con el odio, pero como oculto, ¿se entiende? Como que estaba muy niño. Ya mea que voy cumpliendo 9, 10, 11 años, ya los pensamientos eran otros. A pesar de que nunca le negué el estudio a la vieja, estudié, le gradué con honores y todo, pero ahí para allá ya la vida fue otra.

Para allá empezaron los malos, las malas compañías, todo. Ya me cuentas de eso. ¿Qué hacía tu papá? Pues veo tenía un villar. Ha sido un man era un man de negocios, man echado para adelante, un man que tenía arte. Él era panadero y pastelero profesional. Tuvo su panadería en su tiempo de atrás y todo y ya ahora último pues tenía hubillar y todo, pero pues el man era bandido.

Man andaba a la calle, tenía su grupito el viejo y pues, ¿qué hacía? No, pues aparte de hurtos, de asalto a panaderías, andaba en el mundo del bandidaje en el del tiempo de antes, porque el de ahora no es lo mismo. Ya se puede decir que anteriormente quizás era más sano, ya, ya hoy en día porque quizás eran como más prudentes para hacer las cosas.

Podías tener tu vecino ahí al lado que era el más del mundo. Dios decías que era un señor que manejaban una fachada buena. Hoy en día el que matenteado y no no le importaba nada que lo vean o que digan o que no es que va nada. Hoy un día no ven caras viejo. Ya todo el mundo sabe lo que hace, ya no le importa nada.

Hoy en día como dice la gente salim como un trabajo normal madrugando a pintar un carro. o a vender algo, algún puestico y entonces creces y qué luego voy creciendo, obviamente creado en el entorno ya es como como le digo, la malicia con la que vos creces, ¿se entendés? Porque vos puedes ser buena persona, pero ya venís viviendo sucesos que quizás la mente te la te la ha cambiado.

Ya después de los 15 años para allá. Quizás me convertí en otra persona. Cuéntame. Empecé a parcharme donde no me tenía que parchar, pararme en las esquinas, que nunca fui de vicio. Vicio no fue lo mío. Eso más el loreo, el volteo aquí allá, que vamos para tal lado, parémonos en esa esquina, que andemos en este carro, que andemos en esta moto.

Me gustó ser loro desde muy menor. Es lor es como una persona de que se hace conocer en todos lados, ya que es reconocido. Si os pregunto, ah, Julano de tal, ah, sí, lo conozco. Ponen otro, ah, lo conozco. Crié fama y pues quizás esa fama fue la que hoy en día me tiene por acá en estos lados. ¿Y comenzaste a hacer qué trabajo dentro de los maniceros? Como tal.

Uno estaba menor, uno se dejaba quizás endulzar el oído mucho. Sí, pilla. Quizás en ocasiones que fulano, uno sabiendo que fulano y pues no, hágale, yo manejo el carro, no pues hágale, yo doy moto. Y así sucesivamente uno fue como metiendo por los laditos. El que le gusta le sabe, Rafa. Eso que no, que es que usted lo van a obligar.

Eso es mentira. Eso nadie obliga a nadie. No es dueño de sus propios actos. Sí, pilla. Y me fui mezclando así que no, que es que hay que ir a recoger una plata a tal lado. Ah, no, paralele. Yo voy. Sin saber quizás esa plata de dónde venía, si motivo de una estás motivo de que alguien y eso era lo que estaban pagando por trabajé más y así me fui metiendo por los laditos, pero aún así la gente no descartaba de que yo era una buena persona.

Ah, el hijo de la India, ¿no? Ese man de los buenos. estudie y todo, pero aparte nadie sabía lo malo porque lo que yo le aprendí al video fue que cuando usted ha vaya a hacer algo malo, hágalo bien hecho, porque si no, ¿para qué lo hace? para después darse golpes de pecho. Si usted sabe que está mal hecho, hágalo bien hecho y ya y ponga el pecho a la hora que le toque ponerlo y ya ser realista es todo.

Y así duraste cuánto tiempo, ¿no? Pues desde los 15 hasta finales, hasta el último tiempo antes de caer a la prisión, antes de caer preso. Siempre fui rodeado de eso. Como le digo, nunca salí del barrio. Nací en el barrio, me qu en el barrio y quizás ya no pienso morir en el barrio porque ya ahora los pensamientos son otros.

Ya ahora uno está enfocado en otras cosas, ya la mentalidad cambia. Soy papá. Sí. Entonces quizás paso en una versión de que lo que el viejo seembró lo cose, “Che, yo ahora no voy a creer que mi hijo vuelve a eso. Es como una maldición y eso hay que mocharlo de raíz porque obviamente, ¿quién va a creer que en un futuro esté el hijo suyo por acá o en otro lado peor? ¿Cómo se llama él? Jerónimo Janos Bongora.

¿Qué edad tiene? Me cumplió 5 añitos. 5co añitos. ¿Lo ves? Sí, lo veo. Claro. Tengo con contacto con él, lo he visto obviamente acá y pues extraño al piso. Extraño a mi hijo mucho. Es ya la vida para continuar. Ya, eso ya eso ya es como la una nueva etapa para uno estando por acá en estos lados, porque no crea un niño de 5 años, usted le pregunta en la calle y su papá está en la cárcel. Está en la cárcel.

Un niño de 5 años, ¿qué puede decir que es la cárcel? No sabe. Sabe lo que uno le dice. Estoy trabajando, papi. Pórtese bien. Eso es lo que tú le dices. Exacto. Exactamente. Yo le meto esa idea para que vaya creando esa ideología porque él es un bebé. Pero yo sé que él en 3 cu años ya las cosas las va a comprender mejor.

Él va a decir mi papá porque está allá. ¿Y qué le vas a decir tú? Pero yo siento que ya el tiempo está muy avanzado, Rafa. Ya uno tiene que hablar claro y con la verdad. A mí que me vale mentirle a mi hijo si en 10, 20 años él se dar cuenta de la realidad. Fácilmente era un computador y a buscar un video y hace 10, 15 años va a salir el papá ahí como el peor de Cali.

Va a decir, “No, el papá un mentiroso, siempre me mintió. Meda que él vaya creciendo, él ya sabe la realidad ya.” Y pues solo Dios puede juzgarlo a uno. Él va a comprender y él va a saber que ahora quizás las cosas están haciendo para que él no vaya a repetir lo mismo. Igual es lo que Dios quiera. Él es el único que tiene voz y mando en este mundo.

Pero siempre y cuando uno puede hacer las cosas bien, ya uno tiene que pensar en el chamaco. ¿Qué le vas a decir, hermano? A mi hijo nada. La vía derecha, la vía buena, no puede ir sabroso sin hacer maldad, pero siempre y cuando se arrado de gente buena, porque si usted está arrollado de gente de mala, usted termina un tado. Tarde o temprano termina untado.

Usted puede ser el más bueno, papá, pueden ir de la jarba donde sea. En un segundo la vida cambia. un segundo, no más tomar la decisión necesaria y lo hizo real y cometió el pecado. Y el pecado que lo puede atraer a la muerte o a la cárcel. Son las dos únicas salidas que usted tiene. Si usted hace las cosas bien, se va a morir, ¿no? Si hace las cosas mal, se va a morir también. Lo único seguro, la muerte.

¿Para qué huirle a la muerte? Entonces, siga su vida tranquila, no meta con nadie y trate de sobrevivir a como se pueda. ¿Quién lo trajo aquí a la cárcel? Quizás las malas decisiones, quizás la falta de de apoyo. Que no crea que es que es que acá está el que el que decidió ser bandido. Eso es mentira. ¿Quién nace siendo bandido? Quizás nace con la sangre por sus familiares, porque son bandidos, pero usted pequeño nunca imaginó estar en una cárcel o sí.

Bueno, por tomar una decisión mala, por pensar de momento, por pensar en plata fácil. Y cuando usted no es de oportunidades en la calle, lastimosamente lo más fácil es eso, extorsion, eh cobrar un impuesto, vender, ¿se entiende? Entonces nos tocó. ¿Por qué terminaste acá? No, acá pues acá me sindicaron por la muerte de una menor dea el 2015. ¿Qué edad tenía ella? 15 años.

¿Y tú? 17. A cumplir 18. Pero ya eras mayor de edad a No, estaba pronto a cumplir los 18. ¿Y qué pasó? Nada, eso muerte en el poblado uno. Son unas balas perdidas que lastimosamente la recibió ella. Cuéntame las circunstancias. ¿Qué pasó ese día? ¿Dónde estabas tú? Yo estaba en un asado, estábamos celebrándole un cumpleaños a un parcero, estábamos compartiendo.

Eso era más o menos que 8 de la noche, ¿no? En la noche más o menos siendo más exacto. Se sabía que iba a haber una fiesta en el barrio. ¿Qué es eso? Fiesta nosotros lo catalogamos como cuando han ir a alguien para no decirlo directamente así con las palabras de muerte. Ya, manito, vamos a hacer una fiesta en tal lado.

Una fiesta es como ir a dar bala. Entonces, para no usar el ir a dar bala se usa como una palabra clave, se puede decir así. Vamos, manito, vamos a hacer una orquesta en tal barrio a breve que yo llevo los las maracas y la guitarra eléctrica. O sea, son como palabras que usamos nosotros como para aislar quizás un contenido que no sea, ¿sí entiende? Y ya estamos claros.

Yo estaba compartiendo en la fiesta, estábamos melos arriba, ya u ya habamos comido y todo cuando ya acercaba la hora de lo que iba a pasar y a quién es sian aarle al primo de la víctima que terminó fallecida Noch y pues lastimosamente así en la vida y en dónde lo iban a hacer y cómo lo tenían identificado. Los hechos fueron en el poblado uno.

Así habían por una víctima. Habían dado la referencia como él estaba vestido y todo. Ya. ¿Cómo estaba vestido? Camisa amarilla, manga larga y tenía una gorra negra. ¿Y eso que le mandaron una foto a alguien o sí? Anteriormente se manejaba así. te mandaban la foto al teléfono y este maní para allá usted craneaba todo lo que iban a hacer y todo y entonces iban por esa persona y lastimosamente pues ese día justo por la cuadra de los hechos había otra persona tal cual con la vestimenta que habían dado de la otra persona,

¿sí entiende? y manga larga no habían dado la referencia de manga larga, ese era el que se tenía que y había uno con la misma vestimenta, pero manga corta. Entonces se enfocaron en el que no era y pues prendieron fuego al que no era y lastimosamente las balas perdidas le impataron a la pelada y como agranás de la familia.

Y ahí, ¿qué sucede? ¿Por qué te involucran a ti? O sea, que yo estoy arriba en un segundo piso donde se está compartiendo el asado. Ya era un cumpleaños en lo que estábamos. Nosotros escuchamos las detonaciones, nosotros dejamos que pase de todo, no es con nosotros, pues aún sabiendo quizás lo que iban a hacer, ¿sí entiende? Vamos corriendo como todo caleño.

Después de ir así a bochinchar, a echar chisme, pero estamos conscientes de lo que iba a pasar. Y yo cuando cruzo la primera cuadra, primero que me encuentro es con la peladita y tirada en el suelo. Yo la voltea a mirar y claro, yo me imp una peladita esa ahí tirada en el suelo. Alcancé a ver un orificio en el seno, en la parte de abajito del seno y uno como en las costillas, al lado izquierdo.

Se leían los dos huecos con una lucita blanca y una licra negra, pero yo no la toco ni nada. Yo lo que hago es dirigirme hacia el otro costado y el primer vehículo que ven que venía, sea carro, moto, carretilla, lo que fuera, iba a pagarlo para que auxiliaran esa peladita porque pues una mujer es como cosa dura. el auxilio, como se puede decir así, le hago los primeros auxilios que es para que la lleven a la al hospital que era el más cercano como ahí escuadra y la llevan en una moto y salen la moto y literal me vuelvo para mi fiesta,

seguimos en la fiesta, como unos 18 integrantes í en la fiesta y ya, o sea, pasó eso y seguimos en lo que estábamos y no sabemos nada de nadie y pues qué pcado la peladita. Dios quiere recupere. Seguimos en la fiesta normal. Al otro día amaneció normal los rumores que ay que se murió la hija de Julana de tal.

¿Cómo se llamaba ella? Caterine que se murió la hija de Julana, que unas balas perdidas que que a Jul por le cayeron esas balas a ella y no como que uf que peca una pleita de 15 años empezando la vi terminar parte como dice de la guerra, el velorio, todo normal, seguía en el barrio normal porque no ha hecho nada.

Pasaron ya el entierro, pasó todo. Yo seguí sin problema en mi barrio, seguía parchando en mis esquinas, me parchaba con la gente que me parchaba en el pedazo, como decimos nosotros. Pasaron dos, tr meses y llegó x persona, un señor con una caja con maní dulce y salado y nos da desgustaciones para que le compráramos.

Todos los días se convirtió el viejo en el diario en nosotros. Yo llegaba ahí 5000, 10,000 de ventas se llevaba ahí diario, pero nunca nos imaginamos que era un investigador de la fiscalía así y él mandó los yo, muchacho, y la prueba y no pues deme uno, deme dos, deme cómprele y cómprele manía al viejo. Después de 6 meses, eso fue a las 3 de la mañana.

Tumbaron la puerta de la casa la sigin con la me leyeron la orden de captura. El que me está leyendo la orden de captura era el mismo personaje que yo le compraba a Maní. O sea, que el vendedor de Maní era un infiltrado en la fiscalía, era un manicero, pero no de los otros manicos, no de los malos. de los buenos.

Se infiltró en 6 meses, recopiló las pruebas que tenía que recopilar. Dieron órdenes de capura y capturan a 17 integrantes de la banda criminal Los Maniceros. Y ahí empezó todo el rollo. Sindicado por la muerte de una niña que quizás en su momento la auxilié. Y es la niña que estoy pagando aparte de los otros delitos.

Entonces acá no solamente quizás usted llega por delitos que usted haya cometido. Eso es mentiras. Usted no lo cometió. Yo no lo cometí. No hay pruebas. Y si hay si tienen alguna desde el 2015 a la fecha que la saquen. Le aceptamos la condena que quiera, aparte de la que tengo. Estamos en Colombia.

En Colombia primero capturan y después investigan. No es como en la USA. En la USA usted lo investigan hasta que no le recopilen todo, no lo capturan y no lo queman a la máxima. Esa es una de las problemáticas. ¿A cuánto lo condenaron? Estoy condenado 23 años, 10 meses, 15 días de prisión. ¿Cuánto lleva? Aproximadamente con el tiempo del primer canazo, llevamos recopilando casi 7 años físico, sin contar el descuento, ¿no? ¿En cuánto cree usted que va a salir? Es una buena pregunta, Rafa.

No cree que va a salir mañana, pero usted aquí entra en una hora salen 20 en 30 años. Pero si me lo pregunta, yo yo el otro año espero estar en mi casa compartiendo. ¿Será que sí? Solamente lo sabe Dios. El ser humano no sabe eso. ¿Y usted sí cree que va a cambiar? Yo no creo. Yo ya cambié. Hace 5 años atrás yo ya cambié de que nació mi hijo.

De eso estoy seguro. Seguro, gordo. 100%. Quizás no fue el mejor hijo que le dio dolores de cabeza y mamá, pero pues dicen que que Dios perdona a todo mundo, sea bueno, sea malo, sea pecador, no sea pecador, que estamos, yo no voy a hacer la excepción, tengo mi chamaco y tengo es que luchar por él.

No me interesa la opinión de la gente. Mucha gente que va a decir, “No, pero es que esto y lo otro. No, pero es que esto y lo otro.” A esa gente se le olvida que tienen familia, pueden ser millonarios. El rico también si pilla. Eso es lo que la gente está confundida de que la gente no más juzga desde el punto de vista de ellos hasta que les toque vivir la realidad.

Para terminar, Carlos, ¿cómo te imaginas tú cuando salgas de la cárcel? Yo me imagino como una persona restaurada en todos los sentidos, la calle, la maldad, ya eso ya hace muchos años atrás quedó en el pasado, ¿sí entiende? Y ahora yo me di otra oportunidad como ser humano. Tengo un muchachito, ¿cómo crearlo por lo bueno? No puedes aprovechar quizá una segunda, una tercera oportunidad que me está dando Dios.

Si pide primero que todo y salir y romperla, viejo. No sabemos cuándo nos vamos a morir mientras estemos vivos y aprovechar el momento. Siempre te había visto acá cuando venía a hacer entrevistas y gracias, hermano. Cúmplelo. Un abrazo. Gracias, Rafa. [música]

QQ4 Bob Dylan and Keith Richards have been close friends for nearly 40 years. The friendship began on a live television program in November of 1986 in the 11 seconds after Bob Dylan called Keith Richards music derivative on camera. Keith Richard’s response to that assessment, one sentence said without anger, without performance, with the specific directness of a man who has nothing to prove and knows it made Bob Dylan laugh.

Then made Bob Dylan go quiet. then made Bob Dylan say two words that people who know Bob Dylan say he almost never said to anyone. This is the story of those 11 seconds and the 40 years that followed them. The program was a live music interview special broadcast on an American network on the evening of November 3rd, 1986. The format was simple.

Two musicians, a host, an hour of conversation about music and the state of it. The producers had assembled the pairing of Bob Dylan and Keith Richards with the specific calculation of television producers who understand that two people with equally strong and potentially incompatible views about what music is and what it should do will produce better television than two people who agree about everything.

The calculation was correct, though not in the way the producers had anticipated. Bob Dylan was 45 years old in November of 1986. Bob Dylan had released Empire Burlesque the previous year and had been on the road for most of the intervening period as part of the True Confessions tour with Tom Petty and the Heartbreakers.

Bob Dylan was in November of 1986 in one of the most prolific and restless phases of a career that had consisted almost entirely of prolific and restless phases. A career that had moved through folk, rock, country, gospel, and back again, that had been declared finished at least six times by the music press, and at each time continued with the serene indifference of a river to the opinions of people standing on its banks.

Bob Dylan had been redefining what music could be. Since 1962, Bob Dylan had invented and reinvented himself so many times that reinvention had become his defining characteristic, not in the superficial sense of a performer changing costumes, but in the deeper sense of a musician who had never allowed his work to settle into a form that could be anticipated or categorized from the outside.

Bob Dylan understood influence and originality and the relationship between them better than almost anyone alive in 1986. Bob Dylan had spent 24 years thinking carefully and specifically about where music came from and where music was going and what it meant that those two things were always in constant conversation with each other.

Keith Richards was 42 years old in November of 1986. Keith Richards had been playing guitar professionally since 1962. Keith Richards had built a career on a foundation of American blues and rhythm and blues. A foundation that Keith Richards had studied with the systematic devotion of someone who understood that the tradition he was building on was not incidental to the music he was making, but essential to it.

that you could not understand what Keith Richards did without understanding where Keith Richards had come from and what Keith Richards had been listening to since he was a teenager in Dartford with American Import Records and a secondhand guitar and no teacher except the recordings themselves. Keith Richards had never pretended otherwise. Keith Richards had in fact spent considerable energy across his career making the lineage explicit, naming the artists, citing the recordings, insisting on the acknowledgement of influence that the mainstream music

industry had a long history of suppressing or ignoring or crediting to the wrong people. If anything, Keith Richards was more transparent about his sources than most musicians of his generation. Keith Richards had always said openly that the Rolling Stones came directly from the blues, that Muddy Waters and Robert Johnson and the specific tradition of the Mississippi Delta were not background influences, but foundational ones.

The music Keith Richards made was in direct and sustained conversation with that tradition, something Keith Richards considered not a limitation, but a responsibility and a form of respect. The interview had been running for 8 minutes when the host asked Bob Dylan about the current state of rock and roll.

Bob Dylan answered with the density and the indirection that characterized Bob Dylan’s responses to direct questions, turning the question over, approaching it from an unexpected angle, finding his way to what he actually thought through a series of observations that moved like a river rather than a road. Bob Dylan was not a straightforward interview subject.

Bob Dylan had been asked about rock and roll in hundreds of interviews across 24 years and had developed the habit of treating the question as an invitation to think out loud rather than a request for a prepared position. The producer Gerald Sherman said afterward that in the first 8 minutes of the interview, he had been slightly anxious, not because anything was going wrong, but because nothing was going anywhere in particular yet.

The interview had the feeling of two conversations happening simultaneously. Bob Dylan’s internal one and the external one visible to the cameras. And Gerald Sherman was not certain in those first eight minutes that the two conversations would converge into something. Bob Dylan talked about influence. Bob Dylan talked about originality.

Bob Dylan talked about the difference between music that absorbed a tradition and transformed it and music that absorbed a tradition and reproduced it. And then Bob Dylan made his assessment. And then Bob Dylan said with the precision of a man making a musical assessment rather than a personal judgment that the Rolling Stones work, and Bob Dylan was specific, naming Keith Richards as the guitarist whose approach he was discussing was derivative in a way that Bob Dylan found limiting.

Bob Dylan said it without hostility. Bob Dylan said it as a technical observation about the relationship between source material and the work that came from it. Bob Dylan said that Keith Richards played the blues the way the blues had already been played, rather than using the blues as a starting point for something that had not yet been played.

Keith Richards had been listening to this with the specific attention Keith Richards gave to things being said about music by people who knew music. Keith Richards did not interrupt. Keith Richards did not shift in his chair or display any of the visible signals of a person preparing a defensive response. Keith Richards listened to Bob Dylan’s complete observation all the way to its conclusion without interrupting and without displaying any visible signal of preparing a response.

Then Keith Richards said one sentence. The sentence was not a rebuttal. The sentence did not defend Keith Richards music or argue for its originality or challenge Bob Dylan’s characterization of what the blues meant in the context of rock and roll. The sentence was something else entirely, something that required a specific kind of confidence to say.

The confidence of a person who has spent long enough thinking about the same things as the person they are talking to that they can locate the exact point where their thinking diverges and say something useful about that point rather than simply defending their own position. The sentence acknowledged everything Bob Dylan had said, the assessment, the distinction Bob Dylan was drawing, the specific musical concern underlying the observation, and then turned it 90°.

Keith Richards took Bob Dylan’s own framework, the one Bob Dylan had used to analyze Keith Richards relationship to the blues tradition, and applied it back to Bob Dylan’s work with the same precision Bob Dylan had used to apply it to Keith Richards. Spare aimed. The sentence asked Bob Dylan something about Bob Dylan’s own music, about the relationship between Bob Dylan’s sources and Bob Dylan’s output that Bob Dylan had not been asked on television before.

The sentence did not attack. The sentence illuminated. Bob Dylan laughed. The laugh was not the polite laugh of someone responding to a joke. The laugh was the involuntary laugh of someone who has been genuinely surprised. The specific kind of surprise that a person of exceptional intelligence experiences when someone else’s intelligence exceeds their expectations.

Bob Dylan laughed for 4 seconds. Then Bob Dylan stopped laughing. Then Bob Dylan was quiet for 3 seconds in the way that Bob Dylan was quiet when Bob Dylan was thinking rather than performing thought. Then Bob Dylan said, “You’re right.” The producer in the booth, a man named Gerald Sherman, who had been working in television for 14 years, said afterward that in 14 years of live television production, he had never heard Bob Dylan say those two words in a public forum.

Gerald Sherman said he had worked with Bob Dylan on two previous occasions and had observed Bob Dylan in numerous other contexts and that you’re right was not a phrase that Bob Dylan deployed easily or often because Bob Dylan had spent 24 years being right about music in ways that other people eventually caught up with. And the experience of being right ahead of everyone else does not generally produce a man who says you’re right readily when someone else makes a point.

The host of the program, a journalist named Patricia Wells, who had been interviewing musicians for 12 years, said afterward that the 11 seconds between Bob Dylan’s assessment and Bob Dylan saying, “You’re right,” were the most extraordinary 11 seconds of television she had been present for. Patricia Wells said that what she witnessed in those 11 seconds was not a debate or a confrontation or a celebrity exchange of competing opinions.

Patricia Wells said what she witnessed was one musician recognizing another musician as an equal, which was in the specific context of Bob Dylan in 1986, not something that happened in public very often. The interview continued for another 42 minutes after those 11 seconds. The conversation between Bob Dylan and Keith Richards in the remaining 42 minutes was described by everyone who watched it as fundamentally different from the first 8 minutes.

The host, Patricia Wells, who had been conducting music interviews for 12 years and understood the difference between the performance of conversation and actual conversation, said that at approximately the 9-minute mark, something shifted in the studio. That the formal interview, architecture dissolved, and what replaced it was something less structured and more genuine.

Bob Dylan and Keith Richards talked about influence and originality and the blues and what it meant to build on a tradition without being consumed by it. They talked about specific recordings and specific musicians with the specificity of two people who had spent their entire adult lives thinking about these things and rarely found another person who had thought about them with equivalent care.

They talked about where music came from and where music was going and whether those two questions were actually one question or two. Patricia Wells said afterward that she had asked approximately four questions in the remaining 42 minutes because Bob Dylan and Keith Richards did not require questions. They required only a room and a camera and the shared understanding that what they were saying together was worth recording carefully.

She said it was the best interview she had ever conducted and that she had conducted the smallest part of it. After the program, Bob Dylan and Keith Richards were in the corridor outside the studio when the host Patricia Wells passed them. Patricia Wells said she did not stop because she did not want to interrupt.

She observed them for approximately 30 seconds from a distance. She said they were talking with the ease of people who had known each other for years rather than people who had met for the first time 2 hours earlier. She said that something had shifted between them during the broadcast that the broadcast had made permanent rather than temporary.

She continued down the corridor and did not look back. She said in her account of that evening that she had decided in that moment not to interrupt the conversation because some conversations are more valuable than any question a journalist might ask and that the conversation she had observed for 30 seconds in the corridor outside the studio was one of them.

She had been a music journalist for 12 years. She recognized the difference. Bob Dylan and Keith Richards have maintained their friendship across four decades. They have appeared together at various events, most significantly at the concert for the Rock and Roll Hall of Fame in 1995, where people who were present described them as inseparable for most of the evening, occupying the same corner of the backstage area and talking with the concentrated attention of people who only have a limited amount of time together and intend to use it

well. Bob Dylan has spoken about Keith Richards in interviews with the specific thoughtful care that Bob Dylan reserves for musicians whose work Bob Dylan considers genuinely important rather than merely culturally prominent. Keith Richards has spoken about Bob Dylan in similar terms with the specific respect of someone who recognizes in another person a commitment to music that goes deeper than career.

Neither Bob Dylan nor Keith Richards has made a public statement specifically about how the friendship began or about the November 1986 interview. Bob Dylan has not mentioned the 11 seconds. Keith Richards has not mentioned the sentence. The interview exists in the archive. The 11 seconds are there. The laugh is there. The two words are there.

What is also there for anyone who watches the interview from its beginning and pays attention to the shift that happens at the 9-minute mark is the specific moment when two people who thought they were appearing on a television program discovered they were actually talking to each other. What Keith Richards said in that one sentence has never been officially reported.

The people who were in the studio that evening, Gerald Sherman, Patricia Wells, the floor crew, the two camera operators, the makeup artist who was watching from the side of the set, have described the sentence in consistent terms. They have described its effect. They have described Bob Dylan’s laugh and Bob Dylan’s silence and Bob Dylan’s two words.

They have not repeated the sentence itself in the specific understanding that the sentence was said between two musicians on a television program and that its power resided in the specific context of that exchange and would not survive removal from it intact. What can be said is this. Keith Richards said something to Bob Dylan about Bob Dylan’s music that used Bob Dylan’s own observation about Keith Richards as its starting point and arrived somewhere that Bob Dylan had not anticipated.

Keith Richards turned Bob Dylan’s assessment 90° and showed Bob Dylan something about the music they had both spent their lives making that Bob Dylan recognized immediately as true. And Bob Dylan said, “You’re right.” Two words said by Bob Dylan in public on live television in 1986 to Keith Richards in response to a single sentence Keith Richards had said about music.

Two words that Gerald Sherman, who had worked with Bob Dylan on two previous occasions, said he had never heard Bob Dylan say in a public forum. Two words that Patricia Wells, who had been interviewing musicians for 12 years, said were the most significant two words she had heard in those 12 years. Not because of their content, but because of who said them and what it cost to say them and what it meant that Keith Richards had produced them in 11 seconds from a conversation that began with Bob Dylan calling Keith Richards’s music derivative. And Keith Richards and

Bob Dylan have been close friends for nearly 40 years. The sentence did its work in 11 seconds on the evening of November 3rd, 1986. The work has been ongoing ever since. If this story moved you, subscribe and leave a comment below. Have you ever said something to someone that turned a potential disagreement into an unexpected and lasting connection? Tell us about it in the comments below.

Share this with someone who needs to be reminded that the right sentence said at the right moment can completely change the entire direction of a relationship. Ring the notification bell for more untold stories about the extraordinary human beings behind music’s greatest legends.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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